¿Qué hago yo aquí?

Si yo no soy friki…

Comprando bombillas

Aha, no habéis leído mal. Os decía en mi último post que le he cogido manía al bricolaje. Y no miento.

Por eso retomo el blog hablando de esas cositas que dan luz. Porque parece que no, pero he aprendido un montón sobre ellas :)

Y es que cuando engañé a Jaime para hipotecarse conmigo, pensaba, ingenua de mi, que una vez pasadas las batallas de la búsqueda de piso y la parte dura de la mudanza, ya estaría todo hecho. JA. JA y JA.

Por suerte ya teníamos la mayoría de cosas de la casa anterior y parecía que quedaba poco por comprar. Más JA. En el piso de alquiler teníamos bonitas bombillas con sus casquillos colgando del techo, pero por más que he intentado convencerme de que eso queda chachi pues para una casa más definitiva antes o después hay que comprar lámparas/plafones/algoquecubralasbombillas.

Pero ojo, que este post no va dedicado a la búsqueda de lámparas/plafones/algoquecubralasbombillas, sino simplemente a las propias bombillas en sí. Al lío.

Todos sabemos que hay varios tipos de bombillas (casi 3 millones de resultados en Google), pero es que la cosa tiene miga.

Por un lado tenemos las bombillas de toda la vida, las de filamento. Como ventaja, son las más baratas, pero consumen bastante y tienen poca vida útil (unas 1000 horas, aunque esto viene de algo que se llama obsolescencia programada, muy interesante el documental).

También conocemos todos las bombillas de bajo consumo (en la vida había oído lo de “lámpara fluorescente compacta”). Encajan en los mismo zócalos que las normales consumiendo mucho menos. Además, tienen una vida útil mayor y se calientan menos (entre 8000 y 10000 horas) aunque son más caras. Son algo sensibles a los apagados y encendidos, así que son ideales para lugares donde vayan a pasar muchas horas encendidas.

Luego están los halógenos. De toda la vida mi padre me ha dicho que consumen mucho y que los evite. Y aunque es cierto, son mucho menos sensibles a los encendidos y apagados, así que no son mala idea para lugares de paso donde se enciende únicamente unos minutos.

Y por último está la tecnología LED, que además de molar mucho porque es lo más nuevo, consume muy poquito y tiene una vida útil enorme, pero es muy caro. Tampoco tiene problemas con los encendidos y apagados así que tiene pinta de ser el futuro cuando se vaya implantando más y los precios bajen.

Bueno, visto lo visto, eliges para cada zona de tu casa un tipo de iluminación, aunque suelen salir ganando las bombillas de bajo consumo. Pero ¡no hemos acabado señores! Quedan dos cosas por elegir, pero como no quiero hacer este post más eterno y aburrido de lo que ya está quedando, iré al grano: potencia y temperatura de la luz.

Para la potencia de la bombilla de bajo consumo siempre se habla comparando con la equivalencia que tendría en una bombilla de las normales (cantidad de luz emitida). Yo creo que eso era útil cuando empezaron a utilizarse las bombillas de bajo consumo y mi madre tenía que entender que 11W no era ninguna miseria.

Hoy en día no lo veo tan necesario, pero aún así seguimos comparando. Y aunque Internet está lleno de tablas de equivalencias, voy a dejar por aquí también la mía con los valores típicos* ya que estamos :P

Bombilla bajo consumo Bombilla tradicional
11 W 55 W
15 W 75 W
20 W 100 W
25 W 125 W
* (no es exacta, hay por ahí algunas diferencias entre unas tablas y otras, pero sirve de orientación)

Una vez elegida la potencia (que es lo fácil) nos falta la temperatura de la luz. ¿Y eso qué es? Pues básicamente, lo blanca o amarilla que es la luz emitida por la bombilla. Que parece una tontería, pero no lo es.

La luz cálida (más amarilla) se supone que es más relajante y acogedora, pero a mi nunca me ha gustado demasiado. O eso pensaba. Porque la pega que tiene la luz fría es que es demasiado blanca (cuando probamos a poner luz blanca en el salón nuestra definición fue “es muy de quirófano”).

Para distinguir unas bombillas de otras, cada una lleva un numerito que indica su temperatura (cuanto más bajo es, más amarilla es la luz). Los valores típicos son 2700K para luz cálida y 6400 K para luz fría.

Se suele utilizar cálida para habitaciones y salones/salas de estar y fría para cocinas y baños. Pero aquí no acaba la cosa amiguitos (aunque prometo que ya queda poco). También tenemos la llamada luz blanca cuya temperatura es de 4000 K (también hay de 4200 K) y que se llama blanca porque es la más parecida a la luz natural.

El problema de este último tipo es que se vende en menos sitios y cuesta un poco encontrarlas sin que te cuesten un riñón y medio. Eso sí, tened en cuenta que en algunos sitios les preguntas por luz blanca y te sacan bombillas de luz fría, fijaos bien en lo que estáis comprando, porque si ya nos ponemos tan tiquis como he llegado a ser en este post,  es posible que en algunas tiendas no sepan de lo que estáis hablando xD

A mi personalmente, la blanca es el tipo de luz que más me gusta (lo hemos utilizado para las habitaciones), aunque la luz cálida con una potencia adecuada (como hemos hecho para el comedor) tampoco me disgusta.

Todo queda a vuestra elección, y todo sea por estar a gustito en casa ¿verdad?

Este post va dedicado a todos aquellos recién-mudados que me rodean. Posiblemente no os interese todo esto, pero tenía que contarlo :P

Y a quien se lo haya leído completo, olé!

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30 mayo 2011 - Posted by | Mi vida | , ,

7 comentarios »

  1. Yo he pasado por ello… pero no para mi… por desgracia… :). Entre colores de las paredes, plafones, bombillas, cuadros, enladrillados… parece que me he mudado yo…xD

    Comentario por Alejandro Herrero | 30 mayo 2011 | Responder

  2. Todo un mundo nuevo… si a tu post le añades que el casquillo de mi cuarto sólo acepta DOS bombillas, la elección se reduce mucho!! XD

    Comentario por Psycoloca | 30 mayo 2011 | Responder

  3. @Alex así ya has aprendido para cuando te toque ;)

    @Psycoloca el tema de los casquillos ya se me ha quedado fuera del alcance del post, no quería hacerlo aún más aburrido xD
    Nosotros por suerte los tenemos todos E27 (rosca gruesa) y hemos podido elegir. Bueno, igual no ha sido “por suerte” jejeje

    Comentario por mageles | 31 mayo 2011 | Responder

  4. OMG bombillas, cuando parece que nada puede dar problemas aparecen estas cositas luminosas y empiezan a dar quebraderos de cabeza, gran post :)

    Comentario por PiRRa | 2 junio 2011 | Responder

  5. Es que tienen su miga eh? Parecen una tontería pero buf…

    Comentario por mageles | 2 junio 2011 | Responder

  6. Me viene que ni pintado el post!!!
    Aqui estamos con los casquillos al aire de momento y dependiendo de la zona tenemos bombillas de bajo consumo o de las normales. Eso si en la cocina pondre unos leds como en la cocina de mis padres, para no gastar tanto y poner una luz acogedora

    Comentario por Duki | 9 junio 2011 | Responder

  7. Nosotros hemos puesto leds en el despacho y dan una luz genial.
    También hemos puesto en la cocina y en el balcón en plan decorativo (Jaime se ha vuelto un experto)

    Comentario por mageles | 10 junio 2011 | Responder


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